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Cerro San Giorgio, tesoro del sur suizo


El Monte San Giorgio, conocido también como el Monte San Jorge, es una montaña con forma de pirámide que alcanza los 1097 metros de altura sobre el nivel del mar, y se encuentra rodeado por el río Ceresio, el cual cambia su nombre a Lago del Lugano cuando sobrepasa los 271 metros de altitud. Este cerro en el cual predomina el ecosistema boscoso se encuentra en el Cantón del Tesino, el estado más meridional de Suiza, el cual comparte terreno con el extremo norte de la República de Italia.Imagen MilorenteggioEste monte, es uno de los más claros ejemplos de lo que fuera la vida la vida marina en el período Triásico, es decir, hace más de 200 millones de años. Al ser el único vestigio de vida marina de esa época, y sumada la característica de atesorar miles de restos fósiles, una de las laderas es considerada un importante centro de importancia histórica y arqueológica.La gran cantidad de restos encontrados pertenecientes a peces e invertebrados que habitaron durante el triásico, llevaron a que la UNESCO declarara Patrimonio de la Humanidad a este monte formado por zócalo cristalino y una capa gruesa de sedimentos, en el año 2003. A más de 150 kilómetros de Zürich, este destino se ha transformado en un polo de concentración del turismo interesado en la historia de los animales que vivieron en la tierra, cuando faltaban todavía, millones de años para que el ser humano apareciera en el planeta.

Lugano, un paseo por la pequeña Italia de Suiza


EUROPA PRESS La capital financiera del cantón suizo de Tesino, desprende un aroma italiano.Lungolago, a orillas del lago, es como la media luna de Río de Janeiro, con el Monte Salvatore, su  Pan de Azúcar , al fondo.Villa Favorita es la primera atracción que los turistas divisan desde los numerosos barcos que recorren el lago de Lugano.Suiza es un país rico, montañoso y diverso. Su pequeña geografía recibe las influencias de Francia, Alemania e Italia, países con los que tiene frontera. De ese modo, puede hablarse no de una Suiza sino de al menos tres suizas. Lugano representa la huella de lo italiano. La capital financiera del cantón de Tesino, desprende por todos sus poros un aroma italiano.A orillas de su famoso lago de Lugano, también llamado de Ceresio, la ciudad disfruta de un gran potencial económico, con más de 70 instituciones bancarias diferentes, y de una excepcional calidad de vida.  El lago es el icono de Lugano. Recorriendo toda la bahía hasta Paradiso, se encuentra Lungolago. Se trata de un largo paseo salpicado de embarcaderos, tilos con excelentes sombras para caminar y una vía urbana de tres kilómetros y medio que se convierte en todo un espectáculo por los numerosos coches deportivos de lujo que circulan por ella. Los luganeses comparan esta media luna con la de Río de Janeiro, sobre todo si se divisa por la noche desde el mirador del Monte Brè (925 m.) con una fantástica vista de todo Lugano y el Monte Salvatore, el  Pan de Azúcar  de la ciudad con sus 912 metros de altura.Por las calles de LuganoEn el interior de la ciudad, la Piazza della Reforma es el corazón de Lugano y el escenario del famoso festival de jazz que se celebra todos los veranos. En esta histórica plaza destaca su Ayuntamiento neoclásico y algunas de las viejas casas de pescadores convertidas hoy en restaurantes y trattorias. Sus dos monumentos más antiguos son la austera Catedral de San Lorenzo, de 1517, y la Iglesia de Santa María de los Ángeles, con una joya excepcional:  La pasión y crucifixión de Cristo , obra del discípulo de Leonardo da Vinci, Bernardini Luini, que es el fresco renacentista más grande que se puede disfrutar hoy en Suiza.Via Nassa es la calle peatonal de las firmas de lujo en joyas, relojes y ropa. Un paraíso para el  shopping  de alta gama, para quien se lo pueda permitir en francos suizos o en euros (se admiten ambas monedas).En dirección contraria, hacia el Monte Brè y tras dejar la estatua dedicada a Guillermo Tell, el paseo nos lleva al Parco Civico, otro símbolo de la ciudad con sus 60.000 metros cuadrados de jardines repletos de magnolias y camelias, donde la protagonista es también la palmera.Villa Favorita, la huella de los ThyssenUnidos al parque están el Lido con sus piscinas y la playa de arena fina que luce todo su esplendor en los meses cálidos y Castagnola, el elegante barrio de las familias más pudientes donde brilla Villa Favorita, la antigua residencia y museo de la colección de los Barones Thyssen.Villa Favorita suele ser la primera atracción que los turistas divisan desde los numerosos barcos que recorren el lago de Lugano, el más pequeño de los tres existentes en la zona (se sitúa entre los de Como y Maggiore), pero con una original forma de pulpo con varios  tentáculos  que alcanzan pueblos y suelo ya italianos. Siguiendo su orilla izquierda vale la pena acercarse hasta la pequeña villa de pescadores de Gandria. En este pueblo, la belleza de sus casas caídas en picado hacia el agua recuerda al encanto mediterráneo de Italia.